martes, 29 de enero de 2008

Los recuerdos infantiles no se tocan...


Es cierto!! hay cosas que es mejor no replantearse demasiado ni analizar el porqué!...si lo haces, corres el riesgo de decepcionarte contigo mismo. En el caso de las series infantiles, que tanto recordamos con cariño y alegría, se dan esas decepciones con mayor porcentaje. Pensaréis: "hay algunas que no cumplen esa regla"...pero porque te limitas a recordarlas, a volver a sentir esa sensación de maripositas en el estómago cuando oías la sintonía.

Lo peor que puedes hacer es indagar en esos recuerdos de teleserie infantiles. Como ejemplo yo puedo dar varios, pero los que más me llamaron la atención y con los que caí en el error de volverlos a ver fue con Fragel Rock o con el Equipo A. Si pensábamos que ver los Curris o la Montaña de Basura era la caña...pues es mejor dejarlo ahí, te gustaba y no hay que darle más vueltas. Pero ni se te ocurra buscarlo en el youtube o bajartelo del emule...gran error.

Peor aún ha sido con el Equipo A...dios mío!! cómo me gustaba esa serie!! flipaba con cada protagonista!! hasta recuerdo aquel capítulo en el que salía Ana Obregón!!...si alguien ahora es capaz de ver un capítulo entero..por favor que me lo haga saber, lo admiraré para siempre.

Los recuerdos de antaño se ven de forma difusa, grandiosa, espectacular,...teníamos una visión increible de las cosas...llegas a lugares que los recuerdas como si fueran países de gigantes...realmente es mejor no indagar demasiado en ellos...y mejor aún volver a esa visión en muchas de las cosas que ahora las vemos con astío.

Aunque ahora que lo pienso...hay otras maneras de ver las cosas desde la óptica de lo grandioso, de la ilusión, del pálpito...no siendo recuerdos, si no de la manera más real...pero esa ya es otra historia u otra entrada.

1 comentario:

Aqua Marcia dijo...

Qué verdad más grande. También he visto desvirtuado un recuerdo infantil. Hace poco en uno de esos programas de memorias en la Primera...vi una actuación de Espinete!! Pero ahora era un trapito sucio, como un nanas después de la paella del domingo. Estaba to lacio. Nada que ver con el lozano, terso, resplandeciente y rosadito amigo. Los recuerdos infantiles, desde luego, no se deben tocar.