martes, 4 de diciembre de 2007

Revoleá...como un guiñapo

En una de tantas conversaciones y disgresiones...(que son ya un clásico en ésta que os escribe)...el gran colaborador de este blog y en un alto porcentaje, el ideólogo...me llamó la atención sobre el hecho de que siempre le ha gustado poder pronunciar ciertas palabras; pero que para su suerte o desgracia (según se mire) nunca había tenido la oportunidad de usarlas.
Pues quién nos iba a decir que esa oportunidad se la iba a dar yo misma!!!...quién si no, al fin y al cabo el título de este blog ya lo resume todo!!...que conste que se ha escrito en inglés porque siempre suena menos duro. Es como una canción, a veces tarareas una letra que seguramente te deprimiría o te parecería un horror...pero como sólo pillas las palabras típicas (life, love, hard, you, y todas aquellas terminadas en “eishon”...) pues el mensaje te queda mas suavito (si es que pillas algún mensaje...esto me hace recordar que quiero aprender inglés).

Volviendo al tema (como diría aquel, jeje) la situación en la que se ha podido pronunciar las palabras tan deseadas por nuestro colaborador no tiene mucha importancia situándola en espacio y en tiempo. Lo que si quiero resaltar es que en pocas ocasiones me he podido sentir revoleá como un guiñapo, como ese muñequito del cáncer que en el artículo anterior se describía. No era la amiguita del Pocoyó felíz y sonriente...era una especie de pelotita rodante sin control alguno sobre el equilibrio. Como un tentempié (se escribe asi?) que se balancea de un lado a otro sin tocar el suelo...con la diferencia que esta vez SI pude sentir la frialdad del adoquín saliente y no tuve la suerte de esos juguetitos para bebés, que vuelven a incorporarse con la misma cara de felicidad (yo ahí, con mis lagrimitas).

Realmente para aquellos lectores que desconocen los detalles verosímiles y reales (que al fin y al cabo son quizás los menos importantes...¡qué nos gusta enterarnos de detalles que no nos transmiten realmente nada!)...todo este artículo le debe parecer un poco surrealista....Sí, quizás lo sea, es la base de muchas situaciones en este año vividas...

La rareza y el surrealismo son los pilares de nuestra vida y nosotros sus representantes en la tierra. Frase epitáfica y quizás muy pretensiosa...pretender igualarnos a Dalí y Buñuel cual perro andaluz no deja de ser un atrevimiento que ya a estas alturas yo misma y el colaborador hemos asumido...y seguramente todo el que se atreva a leer este blog lo haya hecho también.

Sentirse revoleá como un guiñapo nos traslada a una bonita escena, donde una mano sin dueño humano digno de mencionar atrapa un cuello, un cuello inocente que solo espera un leve gesto intencional en ciertas ocasiones;...y no un gesto violento y enérgico, a cámara lenta...miles de mandarinas pequeñitas rodando alrededor...un grito contenido...y el tiempo pasando lentamente, escapándose lentamente como una yema de huevo entre los dedos....y una barra de pan en el suelo rodeado de palomas que acaban siendo aguilas rapaces en su energía por devorar cada miga.

Entre tanto, alimentarse como esas palomas no es mala idea...y la idea de echar un vistazo a páginas de mobiliario de oficina me ha resultado muy motivadora...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy he vivido una nueva experiencia en mi vida jajaja he visitado por primera vez el blog de mi amiga Conchi, en el fondo comprendo sus reflexiones, porq todos alguna vez en la vida hemos sentido como se nos va la pelota ante miles de situaciones las cuales ante los ojos de los demás son totalmente inverosímiles. un besito pa mi conchi y saludos al cofundador jajaja. juampe

Anónimo dijo...

Varias ideas, lanzadas a lo largo y una ancho de una incombustible mesa de billar. Sin más relinchos, ni lisonjas, ni reproches, ni deleites. Solo ideas, que se amontonan, que pendulean, que aletargan, que requiebran, que dan de comer a las palomas o como, como quien dice y quien calla, te deja anclado al caldo, perdido, tercamente enfurecido o tirado atrás, caído del camión como un guiñapo.

Ramón (mi idólo) del Valle Inclán creo obras de teatro para moñas y guiñapos. La vida, en suma, se ve distorsionada, como quien la contempla desde el cristal deforme de una botella, como en los espejos del callejón. Más dura es esa distorsión cognitiva, turbar la precisión y triturar los defectos. ¡Qué sé yo! Una caricatura inerme, auto-inerme, rota por nuestra propia desventura.

De Silvio Rodríguez aprendí que "las palomas del parque ya no hablan conmigo". Las voluntades no se compran con pan, los muesiles nunca dejan de pasar en soledad, a pesar del muesli. Habita yerto el recto fantasma de las clausuras, de los presagios, de los aullidos, ripios y sentidos. Las palomas del parque ya no hablan conmigo... ¿y qué? ¿Qué se le hace?

Llueve. Y se me olvida lo demás. Le pierdo el tino, el sentido y el latido. Es más duro sobrevolar las ideas que apresarlas.

Nunca caduca la palabra que se conoce, pero no se usa. Nunca pierde vigor. Nunca, valor. Nunca deja de doler. Es la más dura.