martes, 11 de marzo de 2008

Humildad y paciencia


El viernes próximo empieza la semana santa...una fiesta en la que para mí hay algo más que fe religiosa. Si haces caso a los datos que se mueven por ahí...menos de un 20% de la población se declara católico practicante, con lo cual...tiene que haber algo más que religión en todo este tinglado.
Estéticamente no es una fiesta fea, claro, para nosotros que estamos más que acostumbrados a ver dicho espectáculo gratuitamente y de manera inevitable si vives en el casco antiguo. Pero vamos a ponernos en el lugar de alguien que antes nunca ha visto nada parecido: joder, qué mal rollo no??...una cruz llevada a hombros rodeada de cirios y flores. Un montón de señores y señoras con un capirote al más estilo kukusklan con otros tantos cirios e incluso cadenas y cruces de madera...como para salir corriendo. Y lo mejor de todo que el resto de personas lo están contemplando tan tranquilamente, sin llamar a la policía o traer camisas de fuerza para repartir a diestro y siniestro. Entre eso y los toros...un espectáculo dantesco al que estamos ya anestesiados.
Pero lo que más me llama la atención es la manera que tienen las llamadas cofradías de politizar también su fe. Ellos eligen a personajes notables o conocidos del panorama local para portar una barrita de metal con su escudito o una banderita. Lo mejor es cuando eligen a políticos, siempre prestos a cualquier acto público donde puedan aparentar. Ni ellos mismos sabrán muy bien qué les lleva a ese lugar pero tienen muy claro qué pueden obtener: votos. No es raro vértelos saludando como si fueran en una cabalgata para sentirse como del pueblo y ya de paso sonreír, saludar y pensar a la vez “si me votas, te saludaré más efusivamente”.
Quisiera evadirme de todo ese tinglado pero si vives en el centro de la ciudad y sales a la calle entre las 5 de la tarde y las 2 de la madrugada...ya la has liado. Recuerdo un año que me quedé sin papel higiénico, sí, sí...ese gran elemento básico en nuestras vidas. Y no obtuve sustituto de urgencias (klineex, servilleta de cocina...). Ale, pues al supermercado del tirón...pero!! gran momento: un séquito de penitentes rodeando todas las calles que no, no llevaban a Roma, sino a mi querido supermercado. Los penitentes si salen por verdadera fe, se supone que van rezando y pidiendo perdón por sus pecados (supuestamente, claro) así que no se tendrían que dar cuenta de mis paseos hacia mi ansiada meta...lo peor es derribar ese compacto muro de personas que se forman entre las aceras y las bocacalles. Casi siempre suelen ser personas de una edad tan avanzada como para darte reparo de hablarles de “tú” o empujarles disimuladamente. Pero también muestran una quietud inquebrantable, vamos, que no hay cojones de moverlos ni un centímetro del suelo!!. Y cuando ves que por mucho “perdón” o “disculpe” que emites, no obtienes respuesta ni mirada alguna...te entran ganas de ponerte a gritar y decir: “mire, señora, o me deja pasar o cuando esta noche esté sentada en mi wáter me acordaré de su puta cara”. Pero al final te callas...y te das la vuelta...y acabas rodeando diez manzanas pensando que hasta dentro de siete días la ciudad no volverá a ser la misma...uuf, la paciencia tiene grados.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo peor de todo que la mayoría salen por hacer la gracía y por sentirse vinculado a un grupo que son alguien durante 7 días...es triste que se busque el protagonismo de una manera tan inútil.
Gracias por vuestras entradas, cada día me gustan mas!
saludos pa los dos