jueves, 20 de marzo de 2008

En la reserva

Cuando las luces van atenuándose y uno se siente más en compañía de uno mismo, a veces recordamos, a veces anticipamos, y otras simplemente nos quedamos recreando lo que pudo haber sido y no fue. En estos días de recogimiento, en los que buena parte de la Humanidad rememora la muerte de un dios a manos de, cómo no, los únicos capaces de hacerlo, los legionarios romanos, yo estoy tonto, y no es porque lamente esa muerte, ni siquiera porque se me ha jodido el subwoofer de mi querido 2.1, ni por la lluvia, ni porque me acuerdo de éstos, es porque últimamente tengo la sensación de que no me sale nada bien, jeje, ¿un poco de autocomplacencia?, quizás, pero es tan fácil caer en ella...Hablaba hace unos días con una adorable persona de esto, y me preguntó si yo creía en eso del destino, y le dije que no como concepto, según el cual todo está ya previamente establecido, de manera inamovible, pero sí que creía en las rachas, como las de los goleadores, que por mucho que hagas, por mucho que corras, juegues, pidas el balón, tires, no hay manera de que la puta bola entre, y que tal como vienen se van, es un tanto pueril intelectualmente, pero para mí es así. Yo mejor estos días me quedo en el banquillo, recogidito, pensando en el gnosticismo, en la fascinante Iglesia Copta, en Nag Hammadi, en el Nilo protector y dador de vida, en Horus, que curiosamente nació un 25 de diciembre, y creo recordar que fue asesinado, y resucitó al tercer día, me suena de algo...En fin, que mejor me ocupo de esas cosas, porque lo demás como que no. Estoy aquí apagando y encendiendo los altavoces porque a veces el SW vuelve así, pero parece que no, acaba de pasar sus últimos momentos de pasión y ha muerto definitivamente.

Pero luego, tras reflexionar un rato sobre el concepto de Demiurgo, en la contraposición materia- espíritu, en el zoroastrismo y alguna pamplina más, me entra hambre y echo mano de las torrijas que mi madre hizo ayer y que este año son sencillamente gloriosas, las acompaño de un cafelito, pienso en la ofertilla pilla que hay en el carrefour de unos excelentes altavoces, en lo bonito que está el cielo a esta hora, con el crepúsculo derramándose en el horizonte, en la perspectiva de un largo fin de semana en el que quizá alguien me invite a un café italiano junto al mar, en las palomitas de maíz con mantequilla, que sorprendentemente son un maravilloso remedio contra el ardor de estómago provocado por unos gnochi insufribles, en lo mala que está siendo este año la liga, en que mi amada Real sigue en puestos de ascenso, en Faemino y Cansado, para los que ya tengo entraditas, jeje, en las dependientas rubias, y en las morenas, en el viejo Jack, y me digo, qué coño, tampoco es tan malo, ya pasará y volveré a meter goles, y mientras tanto disfrutaré del partido, aunque sea desde el banquillo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es que es exactamente eso...porqué torturarse con lo imposible que encima nos hace bajar al daño más dañino?..porqué no valorar lo que tenemos y nunca hubiéramos imaginado?...torturarse no es sano...vivir y disfrutar de lo que se ha conseguido y de lo que permanece a tu lado es el verdadero sentido de todo.
Por cierto..y a la tortuga, dónde la dejas en esta entrada???

Anónimo dijo...

Pues qué quieres que te diga...yo te todo eso, me quedo con el café italiano, sin duda alguna...lo demás, ganas de pasarlo peor.
Saludos grandes pa los grandes!!

Aqua Marcia dijo...

Es verdad que veces todo se confabula en contra de uno y nada sale bien o como esperábamos. Mi primera reacción es de ofuscarme (ofuuuu... de ahí la palabra). Y cuánto ahorramos si nos concentramos es los aspectos positivos. Lo mejor será respirar hondo, relajarse e invitar a la mala racha a que pase de largo. Siento lo de tu 2.1. Espero que al tercer día resucite si no siempre queda comprarte otro (¡mira! como pasa también con la religión)

Anónimo dijo...

La autocomplaciencia sirve en unos minutos, sí. Pero es cierto que es más reconfortante el dejarse mimar por lo que tenemos alrededor. Quizás ahí encuentres el gran partido y metas un gol que estaba para tí pero que no acababas de darle la patada al balón.
Genial de verdad!

Anónimo dijo...

Una entrada bastante reflexiva, cuántos giros dais! y qué bien os sale!.
Aunque la sensación que me ha quedado después de leerla, es que no es bueno reflexionar demasiado!..en las pequeñas cosas como dices está lo mejor.
Seguid así!