Cada vez estoy más convencido de que mi vida es un enorme absurdo, como esa frase que titula la entrada y que surgió de un momento de sordera, ¿con ese de qué, de Sevilla?, ¿qué, con ese de Francia?, ah, coño, con efe, vaale. Buff. Andaba yo calle abajo, en mis cosas, y cuando digo en mis cosas es absorto en mi mismidad, podría estar atravesando la batalla de Alesia y ni me enteraría, encima con los auriculares puestos, cuando me tuve que detener ante un semáforo, esperando pacientemente el cambio al muñeco verde, cuando de pronto un colega de como 1.90 ocupa todo mi ángulo visual, haciéndome señales para que me quite los cascos. Hago una concesión, me quito sólo el derecho, pensando en un cigarro, la hora...Pero no. Me muestra una enorme sonrisa y me suelta, del tirón: “lo más importante en la vida, el que mira lo hace porque puede ser mirado, ¡viva la güena gente!”, y me levanta la mano como para que yo le choque los cinco, en plan Gasol. Tras la sorpresa absoluta, sólo acerté a balbucear un “ah, bueno”, le palmeé su mano alzada, y volví a ponerme el auricular. En ese momento cambió el muñequito y seguí mi camino, aún sin reaccionar, pensando, eso sí, en que esas cosas sólo me pasan a mí, y en que atraigo a los majaras de todos los confines de la tierra. Más tarde caí en que en mi momento de introspección puede que le mirara y como mi cara de normal tiene una apariencia de seria de cojones, igual le sentó mal, pero bueno, que me hubiera dado una hostia...
Después, ya en mi destino tengo que enfrentarme al hecho de que una persona de la que creía estar desvinculado, y con la que pretendía guardar las formas, me ponga como los trapos, con una mordaz descripción de mis defectos, que son muchos, desde luego, me reí bastante, eso sí, para seguidamente, tras tal acto que para otro ser más sensible y menos consciente hubiera sido de absoluta humillación, realizar otro de increíble desdoblamiento y preguntarme si quería quedar, sí, la misma persona que tras un “déjame en paz” es capaz de llamarme dos veces al móvil, una al fijo y mandarme dos mensajes, alucinante, es que es pa matarme, en qué estaría pensando. Casi mejor también que me hubiera dado una hostia. Ah, y estos días tengo que ir al médico pa que me diga que no tengo na, previo pago claro, joer, y yo que pensaba que era duro ser Connie, pues lo mío tiene cojones también. Menos mal que el Acebes tiene que volver a mamarla, jajaja...
5 comentarios:
joder, y pensaba yo que era el único al q se le pegan los locos y especímenes de alta rareza.
Y luego me llaman a mí friki... :-)
ya hay que estar fatal de lo suyo (como diría el payaso) para hacer eso...joder, la inteligencia, la sensatez y el saber dialogar son elementos tan básicos que a veces olvidamos lo importantes que son hasta que pasa algo así. Aunque yo que voy a comentar a estas alturas!
De todos modos, vivan los locos como los del semáforo, esos sí que nos hacen reir y hasta tienen su cosa...
Hasta entre los locos hay clases.
ostia tio!! lo vuestro es como para aburrirse, que yo me creo que todo está basado en la realidad!...
to el arte pa hacer una entrada así.
Aquí vuestro ya fiel lector
pues va a ser verdad, pase lo que nos pase...Acebes a mamarla! eso es un motor importante.
saludos!
me cago en Acebes, en los semáforos, en los locos y en los acosadores.
y mi más sincero apoyo a Connie y al que escribe esta entrada.
Uf, qué a gusto me he quedao
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