sábado, 15 de marzo de 2008

Café italiano (a cuatro manos)

Había una vez un hombre que mientras dormía babeaba y se le ponía dura al soñar. Ese hombre poco a poco fue despertando y se dió cuenta de que había relajado la disciplina que había hecho de él lo que era. La culpa de dicha relajación la tenía una tortuga que pensaba que lo que más necesitaba ese hombre era precisamente una ofimam, pero como el hombre dormía...la tortuga se puso a soñar. Pingus, heavy y zumo de naranja junto al mar, una mala combinación para poder llevar a cabo la compleja tarea de hacer un café italiano. El émbolo de la cafetera italiana era como el émbolo de dicho hombre: cuanto más cosquillas le hacías...menos fuerza ponía en su quehacer. Y al final, al apretar el émbolo se derramó todo...siiii!...la tortuguita lo pudo comprobar...y realmente salía una sustancia apetitosa que le haría despertar de su letargo. Batín de colores en la terraza, pinzas por el suelo, pelusas avanzando en torno a nuestros protagonistas, entre pensamientos de explotación infantil y dvds defectuosos. El diógenes parecía acercarse irremediablemente...pero ese hombre poco a poco volvía a su disciplina, no sin antes dejarse llevar por aquel excepcional paraje. Volvió a la relajación Zen, la disciplina del acero, Kendo, el camino de la espada, las babas quedaron atrás. Pero la disciplina tortuguil pudo luchar con dicho panorama y con un zumo de naranja envenenado, consiguió que el hombre con aspiración a guerrero se quedara en aquel lugar. Cada vez se parecía más todo aquello a la leyenda de Perro Muchacho, envuelto en las intrigas de malignos que quieren dominar el mundo mientras acarician un lindo gatito. Y cuando el café terminó...tanto el hombre como la tortuguita, abrieron los ojos y se despertaron en la cama de donde no habían salido aún...Y los sueños sueños son, con o sin babas...aunque muchos en gran parte muuuy basados en la realidad.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me habéis impactado de verdad. Primero, porque es la primera vez que no tengo muy seguro quien escribe, si una, otro o ninguno de los dos!..y segundo, porque a pesar de ser un relato muy surrealista..me transmite unas sensaciones fuertes, buenas, de paz y tranquilidad...la realidad en la que se ha basado la intuyo envidiable.
Sois geniales, gracias!

Anónimo dijo...

Joder, los cafeses italianos tenían buena fama, de toda la vida. Pero si al tomaros uno, os pasa todo esto...a qué cafetería vaís? o de que marca es el cafe?...envidia que me dais!

Anónimo dijo...

Es para releerlo varias veces...aquí cada uno lo puede interpretar como quiera o pueda..pero lo interesante sería la interpretación real del autor.
Y felicidades, es la primera vez que no tengo mala leche ni al empezar a leer el blog.

Anónimo dijo...

Jo, qué suerte el hombre de tener una tortuga así. Con eso, qué mas se puede pedir!!
Saludos!!

Anónimo dijo...

es un misterio la pretensión de esta entrada...pero me ha gustado, al mundo le falta tortugas y hombres así...Así que querido/a escritor/a,aprovechad lo que tienes o tenéis!!...los sueños reales son geniales.

Anónimo dijo...

Guau!..me gusta la escenita junto al mar,..pero algunos elementos de la historia son dignos de aclaración...mi mente es más básica jaja.
Aunque mu de acuerdo con el exiliao!!
Felicidades por el blog, entré por casualidad y ya es un paso imprescindible en mi navegación. Y os deseo muchos cafés italianos.

Anónimo dijo...

Mare mía... surrealista como todos los sueños que tengo... jajaja

Saluditos

Anónimo dijo...

Sin palabras...pero de grata sorpresa...aunque qué decir, de sorpresa nada, ya se intuía grandes entradas a medida que ha pasado el tiempo.
Fieles lectores teneis por la red!...
Y enhorabuena por vivir tan ideales situaciones!!