lunes, 18 de febrero de 2008

De soldados y tormentas

El otro día andaba de paseo y vi en una tienda de comics, antes llamados tebeos, una camiseta negra con la efigie en el pechito del casco de un soldado de asalto imperial, la verdad es que me gustó, todos los aficionados a la saga les tenemos un especial cariño a los “stormtroopers”, totalmente prescindibles, siempre fieles, tan blancos y un poquito patosos, parece mentira que mantuvieran el imperio unido bajo el yugo del cara xuxo ése del emperador. No me la compré, y no lo hice porque curiosamente lo primero que se me vino a la mente es que hubiera sido bajito para ser soldado de asalto, tal y como Leia le dice a Luke cuando lo ve aparecer ataviado como tal. Y el empanao del Skywalker hijo no le dice na, sino que se la queda mirando embelesado, moviendo la cabecita, repasándola con la expresión bobalicona que le da la faz del casco, entre máscara de teatro kabuki y careta del Millonario. Yo le hubiera contestao home, después de jugarme la pelleja aquí, pelearme con to dios, encontrarte, resulta que lo primero que haces es llamarme bajito, ¿yo te he dicho algo de las ensaimadas que llevas en la cabeza, que pareces la fallera mayor de este año?, espera, que cojo el móvil a ver si Gasol está disponible para rescatarte princesita, no, mira, tiene partido, igual va a tener que venir tu puta madre...

Luego pensé en todas las cosas para las que seré bajito, además de para rescatar princesas estelares, y en lo poco que yo intimidaría en ciertas profesiones, por ejemplo guardia de seguridad, la verdad es que animaría a los delincuentes más que disuadirlos, empecé a fijarme allí donde había, y hete aquí que en el centro de salud de mi barrio estaba de segurata un tío que era un tirao y que siempre estaba borracho por ahí, meándole los perros, luego en un centro comercial una señora que parecía mi madre, te detendría echándote un sermón, pero bueno, no te da vergüenza hacer eso niño, anda guarda la recortá y no le des disgustos a tu madre, tira palante. Más allá un abuelete al que no conseguía imaginar corriendo tras unos malhechores, más bien los ahuyentaría con sus batallitas. Llegué a varias conclusiones, una es que muchas veces la seguridad es más una sensación que una realidad, ves a un tipo de uniforme por allí, como si fuera parte del mobiliario, y ni te planteas para qué servirían realmente en caso de necesidad. El trabajo está jodido, sobre todo por aquí, y hay gente que se la juega porque no hay otra cosa, aunque sean bajitos, o madres venerables, o simpáticos abueletes, el problema viene cuando son necesarios de verdad, como el otro día en las urgencias de un hospital, donde dos pandillas siguieron peleándose tras llevar allí a sus heridos de la anterior batalla, no hay que ser cafre, y pillaron en medio a una pobre segurata, de las del tipo madre provecta, que luego aparecía en una entrevista en las noticias, hecha un cromo, diciendo que ella sólo estaba trabajando. Lo mismo me hubiera pasado a mí, y mientras sintiera cómo se me partía el cráneo tras algún golpe de un simpático jovenzuelo, el futuro de nuestra nación, hubiera deseado que me rechazaran por bajito.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pa lo friki que soy...hace años que no me compro una camiseta ni nada que ver con nuestro lado oscuro...y no soy bajito, pero sí que me planteo si yo valiera para ser segurata..y mi conclusión es que no!..la fuerza y el honor está reñida con la chulería!
Vuelvo a repetirme en la satisfacción de volver a ver a la pareja por aquí!

Anónimo dijo...

La princesa "esa" me parece una sinsustancia, una sosa y una interesada machista...vamos, que yo me encuentro después de todo el rollo a esa tía y me vuelvo tal y como vine!...pero es una película cierto es...ojú, si es que lo bueno me dura poco.

Aguete dijo...

Si de una camiseta..conseguimos esta inspiración...viva las anécdotas obvias y costumbristas!!..
Una vuelta a todo nivel, sí señor!!...