martes, 6 de mayo de 2008

En penumbra

A Ka.

Kim se despierta y se levanta en penumbra, y no porque aún no haya salido el sol, sino porque no le gustan las lámparas, al menos no en el techo, que son limpios en su casa. A Kim no le gustan los toalleros, así que sus toallas cuelgan del pomo de la puerta del cuarto de baño. Kim no tiene suerte con las cafeteras, no desayuna en casa. Se viste a media luz, cubre su delgado cuerpo de memoria. Y ahí viene, casi tan tenue como el aire, pero perceptible. Kim vive sola, pero siente que no lo está. No le desagrada, pero le inquieta. Al menos por la mañana sólo le inquieta. Kim sale y deja la presencia en su casa, su ordenada y elegante casa en la que los visitantes notan enseguida que algo falta, pero en la que ella percibe que hay algo más. Sale a la calle tan ligera como su camisa de lino, apenas pisando el suelo. Piensa en Miguel, el hombre del que estuvo enamorada, sólido, pesado, apegado a la tierra, muy distinto a ella, siempre buscando la luz. Miguel pensaba al mirarla andar que en cualquier momento echaría a volar, y hasta que eso no ocurriera no podría ser feliz, pero creía que no lo hacía porque tenía miedo. No había encontrado a ningún pájaro que le diera una pluma mágica para que se lanzara. A Miguel le encantan las lámparas, la luz, preparar café en casa y hasta los toalleros. Miguel tenía la determinación pero no el don, nunca habría podido volar.

Kim va a la peluquería, desde que lleva el pelo largo se siente mejor, pero hay que pagar unas pequeñas servidumbres, y una de ellas es ir a ese lugar atestado de gente, tener que esperar, quedar en pausa durante unas horas sin poder dedicarlas a sí misma, apenas tiene tiempo, por lo que siente la pérdida de cada minuto, dolorosamente. Charla insustancial que trasluce miedos, la gente siempre tiene miedo, piensa mientras oye a las personas que la rodean hasta que puede irse, por fin, y continuar su recorrido. Kim no conduce, no le gusta, prefiere los trenes. Sí le gusta su familia, es apacible, a pesar de que son ruidosos, pero al menos son de verdad y no tienen miedo. Su madre le comenta una vez más que quizá esté demasiado delgada, sus sobrinas le arrancan promesas de regalos y sus cuñados son un poco pesados, pero es agradable, tanto como la paz de la sobremesa, se abandona, se duerme, casi sin tener cuidado de estropearse el peinado.

Kim sale a comprar algunas cosas, le gustan las barritas aromáticas, le dan solidez al aire, y así parece que ella misma lo es más, siente un poco más la gravedad y desaparece el vértigo, hoy tampoco quiere intentar aprender a batir las alas. En la tienda es aún más pesado, no es fácil respirar al principio, pero se siente bien. Elige algunos paquetes y ojea unos libros, lo que le recuerda que hace tiempo que no va a sus clases de bruja, como hubiera dicho Miguel. Tampoco le gustaba el incienso. Y sin embargo, a ella le gustaba él.

- Hola Rosa, cómo estás.
- Hola Kim, qué buen gusto tienes siempre – dijo la chica admirando la sencillez de su cliente, y su elegancia natural.
- Y tú qué agradable.

Se sonrieron, el dinero cambió de manos y ya estaba pensando en qué haría en casa esta noche cuando la chica comenzó a hablarle.

- Es curioso, lo observé cuando entraste, vi dos destellos que te acompañaban, pensé que eran unos reflejos, pero te han seguido mientras estabas mirando...
- Será la pulsera – y las dos miraron a una serie de pesados eslabones de plata que llevaba en la muñeca izquierda. Kim no lleva reloj, no le gustan, ni siquiera los entiende, para qué necesitaría alguien uno.

Kim volvió en tren. A medida que se acercaba a su destino se iba quedando cada vez más sola. Pensaba en el ritual de cada domingo. Hacer la maleta, abandonar la paz de su pequeño paraíso en penumbra, una larga semana de trabajo de hotel en hotel, el grupo de desconocidos que habían pagado para que ella les diera un paseo por la felicidad organizada. Pensó en lo cansada que estaba, en lo agradable que sería dormir mañana en su propia cama, en ese extraño olor que tienen siempre las sábanas de los hoteles, aunque estén limpias, en que debía dejarlo, sí, ganaría menos, pero sería más feliz. Sólo necesitaba un ancla que la mantuviera firme, era demasiado ligera para permanecer fija por sí misma. Y pensó en la chica de la tienda.

Kim entró en casa, se preparó un sandwitch pero apenas lo mordisqueó, no comía casi, mucho menos de lo necesario, y es que sencillamente no le hacía falta, salvo el chocolate. Con un trozo en la boca fue hacia el salón, encendió una lámpara de pié, y lo sintió, casi familiar, como la penumbra, la presencia había entrado con ella y se estaba acomodando. Pero de noche no era sólo inquietud lo que sentía. Encendió el televisor, ese enorme aparato que no veía nunca y que prácticamente le habían obligado a comprar, para qué, pensó ella en su momento, pero al final claudicó al pensar que ya había demasiadas ausencias que llamaban la atención en su casa. Lo hizo para atenuar la incertidumbre que le producía sentir que alguien estaba con ella. ¿Alguien? Eso parecía. Un intruso, un invasor, un extraño, allí con ella, contra ella. Lo único que sabía es que no lo quería allí, no en su casa, en su mundo, su pequeño universo apacible que sólo era suyo, en el que Miguel no quiso quedarse y este extraño está aquí, campando, observando, analizando, juzgando, quién era ese ser para resolver si su vida era adecuada.

- ¿Qué quieres? – se sorprendió hablando en voz alta.

Tenía frío, apagó el televisor, y notó cómo una piel suave y caliente rozaba su brazo.

- Déjame en paz, sal de mi casa, qué crees, que puedes pasearte por mi vida pretendiendo que te acepte sin más.

Recuperó la temperatura y se sintió profundamente cansada, pero continuó con su rutina, ni siquiera se dio cuenta de que había una ausencia más en aquel lugar. Comenzó a hacer la maleta y a preparar sus cosas. A la mañana siguiente tampoco notó que al salir, la estela de aire que produjo su pequeño cuerpo arrastró una pluma blanca debajo de la librería, lenta pero inexorablemente. Y dejó que la vida fuera entonces la que la arrastrara a ella a un nuevo día, un día igual, dando pequeños y ligeros pasos, parecía que en cualquier momento sus pies iban a despegarse del suelo, pero no lo hacían, y siguió tirando de su maleta hacia el taxi.

23 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso relato! aunque muy melancólico!..después de la risa, también viene bien algo de reflexión!.
Que pedazo de escritor!

Anónimo dijo...

En compañía de otro compi que te ha comentado, y reitero lo mismo: este escritor o escritora se sale!!!!!

Anónimo dijo...

Realmente pedazo de cuento!, esto si es que es jugar bien con las palabras y transmitir numerosas sensaciones.
En todos los ámbitos os movéis con tanta soltura! envidiable la pareja, con perdón

Anónimo dijo...

Este blog se sale en todos sus aspectos, la anterior, esta, los videos!. En serio, cada día me gusta más y me llamáis la atención.
Pobre chica, por cierto.

Anónimo dijo...

Estado de amor y confianza así es como degrado el pretexto.
Desde que sus representantes y predicadores fueron al cielo y a la corte,
los signos van pasando, sujetos a la rueda, y no alcanzo a leerla
Sacrifícate recibiendo el olor que esta en mis manos…
Y escucho la voz de mi conciencia
Nada, haré esto yo mismo

Anónimo dijo...

Siempre me gusta dejaros dedicatorias en vuestras entradas, porque todas me impresionan de alguna manera. Esta, sinceramente, me ha dejado sin palabras.
Genial, enhorabuena ARTISTA

Anónimo dijo...

Jodeeeeeeeeeeeeeeer, esto es digno de editorial, pero en serio de verdad!!!!...no dejáis de sorprenderme a mí también!.
GENIAL EN MAYUSCULAS, POR SUPUESTO.

Anónimo dijo...

Aquí me río, me tranquilizo, si es que sois como mi spa particular jajaja.
Gracias y buenas noches del habitual!

Anónimo dijo...

B
U E N
I S I
M O!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Genial leeros!

Anónimo dijo...

Antes de cenar, me asomo y me encuentro con un relato, parece dedicado, es curioso, parece un cuento, un triste cuento.
Pero lo que no hay duda de que aquí se escribe bien DE VERDAD.
Saludos desde el lado oscuro, que se aclara con vuestra lectura!

Anónimo dijo...

Qué inquietud!, realmente es un relato denso, díficil. Qué mérito conseguir todo eso y a la vez poder hacernos reir cuando queréis!

Anónimo dijo...

Desearos buenas noches y gracias por escribir cosas así!, este blog más completo imposible!!

Anónimo dijo...

Sorprendente!!! realmente este blog es una caja de sorpresas!. Con los relatos ya os volvéis insuperable!.
Pd.: me encanta leer todo esto y más.
Pd2: pero, y la peli
Pd3: os admiro

Anónimo dijo...

ARTISTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!...
Buenas entradas que veo ultimamente por aqui!!

Anónimo dijo...

Buenas noches blogeros! antes de dormir un cuento, pedazo de cuento! gracias por hacernos disfrutar cada día!

Anónimo dijo...

BUENOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Anónimo dijo...

Tristeza, agobio y cansancio, eso me ha llegado, pero de una manera tan buena que me encanta leer esta entrada.
Buenísimo blog!!

Anónimo dijo...

Conozco este blog desde hace muy poco y me ha gustado todo lo que he leído hasta ahora!.
Si tuviera paciencia y tiempo, comentaría cada entrada anterior. Valga este comentario para decir que todo lo que aquí se ha publicado me parece sensacional.
Precioso relato!

Anónimo dijo...

Me aficioné a tomar el café tranquilamente cuando leí vuestro blog. Y ahora me habéis hecho aficionarme a la lectura, a la buena en todas sus versiones. Gracias!

Anónimo dijo...

Veo que sois capaces de emocionar cada vez de distintas maneras. Qué bueno!, totalmente de acuerdo!.

Anónimo dijo...

Me parece un blog precioso, me encanta todo lo que leo y veo aquí. Y esos videos con peluches, que originales e ingeniosos!.
Me alegro haberme asomado por esta página.
Y el relato, qué buen escritor/a tenéis aquí!

Anónimo dijo...

Me uno a la felicitaciones tanto por el blog como por la entrada!.
Apuntad a alguien más!

Anónimo dijo...

qué relato más bonito...

Aisss, me recordó a Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes (si, la vi hace poco), esas ausencias en el piso, ese caminar ligero...

Precioso :)

Besos